| El Norte de México
 RESEÑA La
parte norte de México está cubierta en gran parte
por el desierto: una enorme extensión de tierra situada en
un altiplano, rodeada por la parte oriental y occidental de la Sierra
Madre. La población se agrupa en varias ciudades y en la
costa; algunas zonas del altiplano son utilizadas para la agricultura
aunque la mayoría del territorio está deshabitado.
Chihuahua, la capital del estado del mismo nombre
(el más grande de México), es una ciudad con un gran
desarrollo industrial y comercial. Tiene algunos edificios de la
era colonial: la Catedral, el Palacio de Gobierno, el Ayuntamiento
y la Casa de la Villa (que contiene algunos recuerdos de Pancho
Villa). La ciudad ofrece muchos entretenimientos, carreras de galgos
y de caballos y una vida nocturna muy animada.
Ciudad Juárez, en el mismo estado, tiene
un centro con edificios de arquitectura moderna influenciados por
los estilos tradicionales de la región.
Monterrey, es el motor industrial de México.
Situada en la zona alta de la Sierra Madre Oriental, la ciudad goza
de un entorno natural de gran belleza. El centro de Monterrey tiene
todavía un aire tranquilo y colonial –alrededor de
los edificios de la Catedral, el Palacio de Gobierno y el Obispado–
además de zonas modernas y cosmopolitas.
Tijuana, situada en la frontera con Estados Unidos,
muy cerca de San Diego, recibe alrededor de 20 millones de visitantes
por año. Es además el punto de conexión de
México, California y con el reste de los Estados Unidos.
En el norte de México, merece la pena viajar
en el Ferrocarril del Cañón del Cobre que pasa por
Tijuana y Ojinaga, en el Río Grande, hasta el golfo de California.
Este ferrocarril es un milagro de la ingeniería, que permite
disfrutar de los paisajes de la Sierra Madre Occidental –mesetas,
cañones y cumbres-. La duración del trayecto es de
13 horas. La vista en la barranca del Cobre, sobre el río
Urique, a una altitud de casi 2.000 metros, es espectacular. |