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Rabat
 RESEÑA
HISTORICA

El
color azul lo domina todo, intenso en el mar y en el cielo. Y encerrada
en el joyero ocre de sus murallas, una ciudad blanca con un minarete
que juega con las nubes: es Rabat, la capital de Marruecos. Ciudad
con larga vocación de faro. En el s.XII, Yacoub el-Mansour,
el gran conquistador almohade, la eligió para simbolizar su
esplendor. Pero la historia ya había pasado antes por Rabat,
los Merínidas (s.XIII y XIV) le rindieron homenaje, construyeron
la metrópolis de Chellah sobre la antigua ciudad romana de
Sala. La historia pasa por Rabat y no la abandona. Resurge al doblar
una callejuela, delante de un tenderete de babuchas y de poufs de
cuero, con el característico olor al curtido, o en un puesto
de venta de alfombras, pregonadas a voces. La historia impregna cada
piedra de la Casbah de Udaia, fortaleza de los indomables corsarios
andaluces del s.XVII. No hay nada más emocionante que imaginar
su agitada vida, mientras, deliciosamente instalado en un café
moro, se degustan “cuernos de gacela” y té a la
menta, dejando que la mirada se pierda sobre las barcas que se balancean
en el oued de Bou Regreg, al pie de las murallas de Rabat. Cinco grandes
puertas permiten la entrada a la ciudad, ornamentada de colgantes,
lacerías, arabescos floridos y grandes conchas Bad er-Rouah
(la puerta de los vientos), es la más bella, monumental y magnífica.
La historia se ha instalado en Rabat y Rabat honra a los que la hacen.
Yacoub el-Mansour, con la torre Hassan dominando lo que debe ser una
de las más grandes Mezquitas del mundo musulmán, el
mausoleo de fuego de Mohamed V, artífice de la independencia
en 1956 en la que han trabajado no menos de 400 artesanos, el impresionante
Palacio Real, residencia del Rey Hassan II y sede del gobierno desde
1912. Al sur en camino a Casablanca se extiende una larga franja de
arena fina y dorada. Bonitas playas como Harhoura, Temara, Sables
d´Or y Skhirta enriquecen realmente los placeres del mar. Al
noreste, la playa de las Naciones en Mehdia y el encantador bosque
de Mamora donde miles y miles de pájaros migratorios cantan
en concierto en las 134.000 Hs. De alcornoques, salpicados de perales
silvestres y aromáticas plantaciones de pinos, acacias y eucaliptos. |
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