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Italia
 DATOS
GENERALES
Con su peculiar aspecto de bota de tiro alto, Italia ha aportado
al mundo tres milenios de historia, cultura y gastronomía
sin parangón. Papas, artistas multidisciplinares y genios,
poetas y escritores, amantes, polenta, políticos-empresarios
y potentados forman parte de la iconología italiana pretérita
y más actual. Es posible visitar vestigios romanos, contemplar
innumerables muestras de arte renacentista, permanecer en diminutos
pueblos de montaña del medievo, esquiar en los Alpes, adentrarse
en los canales venecianos y deleitarse con innumerables iglesias.
También se pueden satisfacer los placeres más elementales,
disfrutando de la comida y el vino, mejorando el guardarropa y entregándose
a la dolce vita.
 SUPERFICIE:
301.250 km²
 POBLACION:
57,6 millones hab.
 CAPITAL:
Roma (2,6 millones hab.)
 NACIONALIDADES
Y ETNIAS: italianos, minorías de origen germano,
francés y esloveno, en el norte, y albaneses y griegos en
el sur
 IDIOMA:
italiano (oficial), alemán, francés, esloveno
 RELIGION:
85% católicos romanos, comunidades judía y protestante
ya asentadas y creciente comunidad musulmana
 REGIMEN
POLITICO: república parlamentaria
 ENTORNO
Y MEDIO AMBIENTE:
Las inconfundibles costas italianas están bañadas
por los mares Adriático, Jónico, de Liguria y Tirreno;
todos ellos forman parte del mar Mediterráneo. En el Norte
y de Oeste a Este limita con Francia, Suiza, Austria y Eslovenia.
Sus zonas insulares, las islas de Elba, Cerdeña, Ischia,
Capri, Sicilia y las Eolias, se prolongan por toda la costa al sur
y al este de la península Itálica. La topografía
italiana se caracteriza por sus cordilleras que refuerzan las fronteras
sin acceso al mar desde Génova, en la parte occidental, hasta
Trieste, en la zona oriental. Su columna vertebral la constituyen
los Apeninos, que se extienden desde el collado de Cadibona, donde
enlaza con los Alpes, hasta el extremo occidental de Sicilia. Al
noreste se encuentra la llanura del valle del río Po, que
destaca por su alta densidad de población y su elevado desarrollo
industrial, resultado de ser la llanura más extensa del país.
Los tres volcanes
activos, el Stromboli, en las islas Eolias, el Vesubio, cerca de
Nápoles, y el Etna, en Sicilia, originan una gran actividad
subterránea; el territorio italiano está a merced
de los terremotos, que ocasionaron auténticas catástrofes
en 1908 y 1980. Italia irradia belleza aunque, por desgracia, se
desdibuja con la elevada contaminación, especialmente en
las grandes ciudades y en la costa.
Dos milenios
de ocupación humana, junto con la pasión de los lugareños
por la caza, han provocado la extinción de numerosas especies
animales que, en su día, fueron endémicas en Italia.
Han sobrevivido osos pardos y linces y, en las regiones alpinas,
perviven algunos lobos, marmotas, gamuzas y ciervos. En Cerdeña
se pueden encontrar muflones, jabalíes y gatos salvajes,
al igual que halcones y águilas reales que esquivan al vuelo
los perdigones de los cazadores.
El clima de
Italia varía de Norte a Sur y de las llanuras a las cumbres
de las montañas. El largo y crudo invierno alpino trae la
nieve en septiembre. Las regiones norteñas sufren inviernos
glaciales y veranos calurosos, mientras que las condiciones se suavizan
en el sur. El siroco, viento africano cálido y húmedo
que afecta a las regiones del sur de Roma, origina al menos dos
semanas de sofocante calor en el estío.
INFORMACIÓN UTIL - SUGERENCIAS PRACTICAS
 VISADOS
Italia, Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Luxemburgo,
Países Bajos, Portugal y España forman parte del acuerdo
Schengen, que permite la libre circulación de viajeros. Los
ciudadanos comunitarios pueden entrar y salir libremente del país.
En la actualidad, los naturales de América Latina pueden
entrar en Italia sin visado en calidad de turistas y permanecer
hasta 90 días, excepto peruanos y colombianos.
 CUANDO
IR:
Abril y mayo junto con octubre y noviembre son los mejores
meses para visitar Italia, cuando el paisaje se embellece, las temperaturas
se mantienen agradables y escasean las multitudes. Se recomienda
evitar agosto, mes vacacional para la mayoría de los italianos,
y que supone el cierre de muchos comercios y negocios.
La temporada
de esquí se alarga de diciembre a finales de marzo, mientras
que la mejor época para bañarse en el mar transcurre
entre junio y septiembre; para practicar senderismo en los Alpes,
es preferible a partir de julio hasta septiembre. Es posible acercarse
al sur en noviembre y diciembre sin encontrarse con temperaturas
propias del invierno. Un factor determinante para planear una visita
al país podrían ser sus numerosos eventos tradicionales
y festivos; la Semana Santa se celebra con especial fervor, y cada
pueblo organiza una gran fiesta en honor a su santo patrono.
 EVENTOS:
Los eventos religiosos,
culturales e históricos salpican el calendario italiano.
El Carnaval de Venecia es uno de los más importantes en todo
el mundo; mientras que las procesiones de Semana Santa más
espectaculares se desarrollan en Taranto, Chieti, Sicilia y Florencia.
También se celebran con profusión las fiestas organizadas
en honor a los santos patronos de cada población, como San
Nicola en Bari, San Gennaro en Nápoles y San Antonio en Padua
(junio). El festival de las Serpientes, en los Abruzos, es también
muy animado y repleto de colorido. Entre los festejos que se justifican
en la tradición y la historia italianas y que se han convertido
en acontecimientos imprescindibles se encuentran la Carrera de las
Velas, el Palio de la Ballesta, ambas en Gubbio, y la Cabalgata
de Cerdeña, las tres programadas en mayo; la Regata de las
cuatro Repúblicas Marítimas Antiguas, que se alterna
cada año en Pisa, Venecia, Amalfi y Génova durante
el mes de junio; Il Palio, una de las festividades más importantes
del país que se celebra en Siena en julio y agosto; y La
Regata Histórica veneciana, en septiembre.
 ACTIVIDADES:
Si los museos,
las galerías y el café exprés no son suficiente
para ocupar el tiempo del visitante en Italia, las actividades deportivas
se convierten en una interesante alternativa o en complemento al
viaje. Los Alpes italianos, especialmente los Dolomitas, ofrecen
caminos bien balizados y refugios situados estratégicamente
para los excursionistas más avezados. Se recomienda ir preparado,
incluso en verano, para hacer frente a repentinos cambios climáticos.
Los Apeninos también disponen de trayectos balizados para
senderistas, especialmente en el Parco Nazionale d'Abruzzo y en
el macizo Sila en Calabria. Otras vías alternativas son los
arduos, aunque bien marcados, recorridos en los Alpi Apuane, en
Toscana, o las espectaculares excursiones que se pueden organizar
por las sierras orientales de Cerdeña, como Gennargentu.
En los Alpes
italianos abundan las estaciones de esquí, sobre todo en
los Dolomitas, donde el paisaje es en sí mismo un espectáculo;
las cinco estaciones más importantes son Cortina D'Ampezzo,
en el Véneto; Madonna di Campiglio, San Martino di Castrozza
y Canazei, en Trentino; y Courmayeur, en el valle de Aosta. La temporada
de esquí se inicia en diciembre y llega a su fin en marzo,
aunque en el Mont Blanc, el Matterhorn y el valle de Aosta se puede
practicar este deporte durante todo el año.
El windsurf
y la vela son dos actividades muy populares; se pueden alquilar
barcos y equipos en casi todos los complejos turísticos costeros.
Una excelente forma de conocer el país es en bicicleta, pero
hay que tener en cuenta que el 75 por ciento del terreno italiano
es montañoso o accidentado, de modo que se requiere tener
una gran resistencia y una buena bicicleta de montaña. Entre
las rutas populares para el ciclismo destacan las colinas de la
Toscana y la Valnerina, en Umbria. La tortuosa y serpenteante carretera
que sube al Passo Stelvio precisa un arduo esfuerzo físico.
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