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El Cairo, Giza y el Alto Egipto
RESEÑA HISTORICA

Fundada por lo fatimitas en el 969 d.C., esta inmensa metrópolis no deja indiferente a los que la visitan. Miles de coches intentando circular, haciendo sonar sus bocinas, largas calles y avenidas permanecen llenas de peatones y vehículos en extraña convivencia. Es la ciudad que nunca duerme. El Cairo se divide en tres zonas: Heliopolis, el elegante barrio cercano al aeropuerto, el centro propiamente dicho con el barrio de Al-Tahrir y alrededores y Giza el barrio de las pirámides. Es interesante un paseo por los barrios de Doqqi, Al-Gezira y Al-Tahrir, el barrio Copto e Islámico, la Mezquita de Alabastro en la ciudadela y el famoso Museo Egipcio, uno de los más grandes del mundo en su genero y que contiene la colección de objetos encontrados en la tumba del faraón Tutankamon. Puede terminar su recorrido en la bazar Khan el Kalili, donde el regateo y la variedad de artículos y tiendas le harán disfrutar aún más esta ciudad. En Giza es indispensable la visita del recinto de las tres famosas Pirámides, construidas por los faraones Kheps, Kefren y Micerinos del Imperio Antiguo, obras maestras de ingeniería y que han resistido inmutables al paso del tiempo, así como la Esfinge, figura colosal del faraón Kefrén construidas hace 25 siglos y hoy restaurada completamente. El conjunto de Memphis-Sakkara a 24 Km al sur del Cairo, con su famosa pirámide escalonada, obra del faraón Yoser de la III dinastía, uno de los monumentos funerarios más antiguos del mundo.

EL ALTO EGIPTO
Luxor, Aswan, Abu Simbel ...nombres míticos que nos traen a la memoria la grandeza de la era faraónica. Durante la estancia en el Crucero, tendrá la oportunidad de hacer realidad el sueño de la máquina del tiempo, el viaje le llevará a más de 3.000 años atrás, cuando los faraones del Imperio Nuevo construyeron en Tebas los Templos de Luxor y Karnak, unidos por el “dromos” o avenida rectilínea que atraviesa toda la ciudad. El Templo de Luxor fue descubierto en 1.881 y consta de una gran fachada a “Pilono” dedicada a la triada de dioses tebanos (Amon, Mut y Jonsu), una gran columnata con estatuas de Ramsés II y el patio de Amenofis III. En dirección a Karnak se encuentra el museo de Luxor, repleto de restos arqueológicos muy interesantes y que complementan la visita de los dos templos de Tebas. En el Templo de Karnak, dedicado al dios Amon Ra, el visitante se encontrará en el centro del mundo antiguo. El Templo consta de un Pórtico por el que se accedía en la antigüedad desde las aguas del Nilo, la Avenida de las Esfinges o “Dromos”, el Primer Patio con la columna de Taharqa, y la famosa sala hispóstila o avenida axial, en la cual es fácil imaginar todo el esplendor de la era faraónica.
Si en el oriente del Nilo está la vida, en el occidente se encuentra la muerte, y el Valle de los Reyes es su representación más significativa. Durante toda su vida los faraones se preparaban para el viaje al más allá, y de ellos dan muestra las tumbas del valle. De las aproximadamente 80 tumbas descubiertas, sólo una la de Tutankamon, estaba intacta. En el vecino Valle de las Reinas, las Reinas encontraban su descanso eterno, como la famosa Nefertari, cuya tumba restaurada es hoy una de las máximas atracciones, aunque no la única. Otro punto de interés, los Colosos de Menón, restos de lo que fue un templo construido por Ramses II y que nos muestran las increíbles dimensiones que éste debió tener.
La enigmática Hathshepsut (1.490/1.468 a.C.) la única mujer faraón de la XVIII dinastía nos legó un templo de fuerza excepcional, construida en forma de terrazas comunicadas por una rampa, en perfecta armonía con el entorno que lo rodea.
Entre Luxor y Aswan, en cada recodo del Nilo hallará una sorpresa, templos como los de Edfu (237 a.C.-57 a.C.), dedicado al dios Horus (el Halcón) y uno de los mejor conservados del país; Kom Ombo, dedicado a los dioses Haroeris (Horus el halcón) y Sobek (el cocodrilo), visible desde gran distancia por ocupar la cima de una pequeña colina; y pequeños pueblos a orillas del río, paisajes embrujados y detenidos en el tiempo...
En Aswan, el verde de los campos y el intenso azul del río rompen la monotonía del desierto. El obelisco inacabado enla cantera de granito rosa, nos muestra las dificultades y el esfuerzo que cada construcción faraónica conllevaba, así como la Alta Presa de Aswan, el reto de este país por modernizarse. Aswan alberga asimismo otras joyas, como el conjunto de Templos de Philae en la isla Agilika, dedicados a Isis y a Horus y construidos durante la XXVI dinastía (600-525 a.C.) y la época romana (30 a.C.-313 d.C.), la isla Elefantina y el Mausoleo del Agha Khan. Un paseo en faluca por el Nilo y la visita del Museo Nubio complementarán su estancia aquí.